Presentacion de niños (3 años) PDF Imprimir E-mail

PREGUNTA: de María Teresa> Buenas tardes: Sé que José y María presentaron al templo a Jesús a los 40 días, me pueden indicar por qué las familias presentan a los 3 años a los niños y niñas en el templo? > Cuál es la relación que existe, necesito saber por qué se deben presentar, gracias!! 

RESPUESTA:¿Qué celebran? Cuarenta días después de la Navidad, los católicos recordamos la presentación al templo del Niño Jesús, llevado por la Virgen María y san José. En México es ocasión de una gran fiesta en la que se llevan las imágenes del Niño Jesús al templo. Antiguamente las familias mexicanas tenían la costumbre del “sacamisa”, que consistía en llevar al templo al niño ya bautizado para que oyera misa por primera vez; esto se hacía exactamente cuarenta días después del nacimiento del bebé.
El sacerdote hacía una especial bendición a la madre y al niño recién nacido. Esta ceremonia recordaba, sin duda, la presentación del Niño Jesús al templo.
¿Por qué dejó de celebrarse? Quizás porque ahora ya no bautizamos a los niños dentro de la semana de haber nacido, sino hasta que la mamá pueda asistir con él a la ceremonia, y el Bautismo, ciertamente, es la presentación al templo por excelencia.

El 21 de noviembre la Iglesia celebra la fiesta, casi desapercibida, de la presentación al templo de la Virgen María, que recuerda una antigua tradición -no contenida en la Biblia- en el sentido de que la Virgen fue llevada al templo a esa tierna edad por sus ancianos padres, san Joaquín y santa Ana. Por amor a la Virgen, nuestro pueblo mexicano comenzó a presentar en el templo a las niñas -después también a los niños- con la finalidad de que se parecieran a la Virgen Santa y para encomendarlas a su maternal cuidado. Este es el origen de esta bella tradición. 

¿Es obligatoria? La Iglesia recibió de Jesucristo siete sacramentos que son canales de su gracia para los discípulos. A esos siete sacramentos, que sí son obligatorios, se han añadido algunas celebraciones que, de alguna manera, nos llevan a recordarlos y a manifestar la presencia de Dios en nuestra historia.La presentación de los niños al templo nos lleva a recordar el Bautismo y a dar gracias por la preciosa vida de nuestros hijos; las celebraciones de fin de curso escolar son agradecimiento por los dones de Dios; la celebración de los quince años es, de algún modo, recuerdo de la Confirmación, que marca la edad de la responsabilidad del cristiano en su comunidad. Todas estas ceremonias no son obligatorias, nacen de la devoción popular que une todos los acontecimientos de la vida de Dios, dador de esa vida. Son costumbres que el pueblo cristiano ha ido creando con esa sabiduría popular que, no por sencilla, deja de ser profundamente arraigada en la fe. La Iglesia no obliga a hacer estas celebraciones, es el pueblo mismo el que las exige, y ojala que estas tradiciones no se pierdan y que vayan enriqueciendo cada vez más, con una mejor preparación, la fe cristiana.

La Presentación de Nuestra Señora al Templo Fiesta, 21 de noviembre La memoria de la Presentación de la Santísima Virgen María, tiene una gran importancia, porque en ella se conmemora uno de los “misterios” de la vida de quien fue elegida por Dios como Madre de su Hijo y como Madre de la Iglesia. En esta “Presentación” de María se alude también a la “presentación” de Cristo y de todos nosotros al Padre.
Por otra parte, constituye un gesto concreto de ecumenismo con nuestros hermanos de Oriente. Esto se puede apreciar en el comentario de la Liturgia de las Horas que dice: “En este día, en que se recuerda la dedicación de la iglesia de Santa María la Nueva, construida cerca del templo de Jerusalén en el año 543, celebramos junto con los cristianos de la Iglesia oriental, la “dedicación” que María hizo de sí misma a Dios desde la infancia, movida por el Espíritu Santo, de cuya gracia estaba llena desde su concepción inmaculada”.

El hecho de la presentación de María en el templo no lo narra ningún texto de la Sagrada Escritura; de él, sin embargo, hablan abundantemente y con muchos detalles algunos escritos apócrifos. María, según la promesa hecha por sus padres, fue llevada al templo a los tres años, en compañía de un gran número de niñas hebreas que llevaban antorchas encendidas, con la participación de las autoridades de Jerusalén y entre el canto de los ángeles. Para subir al templo había quince gradas, que María caminó sola a pesar de ser tan pequeña. Los apócrifos dicen también que en el templo María se nutría con un alimento especial que le llevaban los ángeles, y que ella no vivía con las otras niñas sino en el “Sancta Sanctorum”, al cual tenía acceso el Sumo Sacerdote sólo una vez al año.

La realidad de la presentación de María debió ser mucho más modesta y al mismo tiempo más gloriosa. Por medio de este servicio a Dios en el templo, María preparó su cuerpo, y sobre todo su alma, para recibir al Hijo de Dios, viviendo en sí misma la palabra de Cristo: “Bienaventurados más bien los que escuchan la palabra de Dios y la practican”
 

Presentación de la Santísima virgen

Presentación nombre mariano que evoca la Presentación de la Virgen María en el templo; es de origen latino "Praesens", que significa presente y "prae-sens" que significa estar delante. Presentación significa "Aquel o Aquella que esta presente o que esta delante"

Presentación en otros idiomas, catalán: Presentació.

Hace referencia a la celebración de la Presentación de a Santísima Virgen María en el Templo de Jerusalén. Según la tradición este testimonio se origina o aparece en la obra apócrifa el "Proto-evangelio de Santiago" perteneciente a la primera parte del siglo II; según los escritos María se presentó en el Templo a la edad de 3 años acompañada por sus padres Santa Ana y San Joaquín; donde se la instruyo en la fe de sus padres y en sus deberes para con Dios. Y comienza a celebrarse en la época bizantina durante el siglo VIII. El verdadero origen histórico de la conmemoración se remonta a la solemnidad de la dedicación de la Iglesia Nueva de Santa María en Jerusalén, realizada durante el mandato del emperador Justiniano del año 543. Todo eso se viene conmemorando en Oriente desde el siglo VI, y hasta habla de ello el emperador Miguel Comeno en una Constitución de 1166. Un gentil hombre francés, canciller en la corte del Rey de Chipre, habiendo sido enviado a Aviñón en 1372, en calidad de embajador ante el Papa Gregorio XI, le contó la magnificencia con que en Grecia celebraban esta fiesta el 21 de noviembre. El Papa entonces la introdujo en Aviñón, y Sixto V la impuso a toda la IglesiaLa celebración llega a occidente en el siglo XI y se universaliza a medida que las iglesias y las órdenes religiosas comienzan su conmemoración. A lo largo de la historia fue suprimida y restituida varias veces, hasta que el movimiento litúrgico moderno decidió conservarlo en su calendario en el día 21 de noviembre

è MARÍA TERESA GRACIAS POR COMUNICARTE CON NOSOTROS ç ¡DIOS TE BENDIGA!